El parto está diseñado para sentir placer

Jan 27 / Carolina Peña
EL MIEDO AL PARTO: CONTROL, MEMORIA Y SOBERANÍA

Tenemos mucho miedo al parto. Casi siempre se nos ha presentado como un evento peligroso. De vida o muerte.

Además, se nos ha dicho que duele. Que duele mucho. Y que de esa condena no podremos escapar. En el libro del Génesis, en la Biblia, aparece una frase que ha sido repetida durante siglos y que ha marcado profundamente el imaginario sobre el parto:

“A la mujer dijo: En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti.” (Génesis 3:16)

Según este relato, miedo y parto caminan juntos. Parece que no podríamos enfrentar un parto sin estar aterrorizadas. Como si el sufrimiento fuera parte inevitable de nuestra condición.

Hace algunas décadas, Casilda Rodrigañez, investigadora y escritora española, escribió un libro que desde su título resulta profundamente provocador: Parirás con placer. Tuvo la osadía de contradecir el mandato del Dios judeocristiano que condenó a las mujeres a parir con dolor. Y la pregunta aparece de inmediato: ¿cómo se atreve a decir esto? ¿qué evidencia tiene para desafiar lo que se nos ha dicho por milenios?

A partir de evidencia arqueológica, estudios anatómicos y, sobre todo, de testimonios de mujeres que han vivido partos placenteros —incluso orgásmicos—, Casilda plantea algo profundamente incómodo para el imaginario dominante: que el parto, fisiológicamente, no está diseñado para doler, sino para sentir placer.

La forma del útero, los tejidos que lo componen, su inervación y el protagonismo de la oxitocina y otras hormonas del parto apuntan a una experiencia que, en condiciones favorables, puede ser expansiva, intensa y gozosa. El cuerpo de la mujer no estaría hecho para romperse, sino para abrirse. El dolor o los calambres que sentimos al parir serían producto justamente de condicionamiento y presión sexual que nos han impedido conectar con nuestro útero y con el placer que emana de él. 

Casilda Rodrigañez abrió así una posibilidad radical frente al mandato pesado del parto como condena. ¿Puede el parto ser placentero? ¿Podría una mujer incluso experimentar placer u orgasmo al parir? Desde este lugar, la preparación al parto se ve completamente distinta.

En un episodio OWN IT Podcast conversamos largamente sobre el miedo al parto y sobre otras formas posibles de relacionarnos con él: de dónde viene, cómo opera y por qué negarlo no nos protege, sino que muchas veces produce más dolor.

Hablamos de cómo el miedo inhibe el parto. De cómo, cuando no es reconocido, se transforma en tensión, bloqueo y resistencia. Y de una clave que apareció una y otra vez en la conversación: mirar el miedo con respeto, reconocerlo como parte del proceso, pero no permitir que sea quien comande.

También conversamos sobre algo fundamental: no todo miedo es igual.

Existe el miedo por anticipación —alimentado por historias trágicas, relatos ajenos e imaginarios colectivos— y existe el miedo real, ese que aparece cuando el cuerpo intenta avisarnos algo. Pero para poder diferenciarlos necesitamos algo que casi no se nos enseña: habitar el cuerpo, escucharlo, entrenar el diálogo con él.

La preparación al parto debería ser, en gran parte, eso: aprender a aterrizar en el cuerpo.

Vivimos en una sociedad que evita el dolor, que lo patologiza y le huye. Pero no hay maternidad sin dolor. Ni vida sin dolor. La cesárea duele. No ser la madre que idealizamos duele. Parir duele de muchas maneras. Y cuanto antes dejamos de prometer experiencias sin fisuras, más nos autorizamos a vivir partos y vidas verdaderas.

El miedo, además, es una poderosa herramienta de control social y médico. A través de él, muchas mujeres ceden la soberanía sobre sus procesos sexuales y reproductivos. Cuando no tenemos información, cuando no conocemos la fisiología del parto ni las posibles emergencias, quedamos en un estado de vulnerabilidad muy alto.

Por eso también hablamos de la importancia de buscar historias que empoderen. El miedo se alimenta de relatos trágicos, de silencios, de experiencias donde las mujeres no fueron protagonistas. Escuchar historias de partos vividos con agencia, incluso cuando no fueron “perfectos”, abre nuevas posibilidades.

Idealizar un tipo de parto —el de la vecina, el de una influencer— también puede jugarnos en contra. Cada parto es único. Cada parto es una expresión exacta de quiénes somos en ese momento. Y eso también es soberanía.

Enfrentar el miedo al parto nos transforma. Cada parto revela nuestra forma de habitar el mundo… y la resetea. Nos abre a nuevas posibilidades de conciencia, de expansión y de versión de nosotras mismas.

Si este tema te atraviesa, si estás gestando, si acompañas o si simplemente quieres comprender el parto desde un lugar más profundo, te invitamos a escuchar el episodio completo de OWN IT Podcast.

Y si sentís que querés ir más allá, OWN IT es una guía y una membresía pensadas justamente para esto: para prepararte de forma consciente, informada y acompañada; para entrenar el diálogo con tu cuerpo; para transformar el miedo en criterio, presencia y agencia.

Encontrarás contenidos sobre fisiología del parto, emergencias, señales de alarma, nutrición, plantas, voz, emociones y mentalidad. No para decirte qué hacer, sino para ampliar tu capacidad de decidir.

Ojalá este sea un paso más hacia un parto —y una vida— más soberanos.

Y si conoces a alguien que está deseando un espacio de estudio radical y una comunidad real de mujeres y madres, que buscan hacerlo diferente, cuéntale de esto!

Gracias por llegar hasta acá.

Con mucho cariño,
Caro Peña @mamaquierecontar
Equipo OWN IT
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